Cripta Djan

Cripta Djan no es solo un nombre artístico. Djan es su nombre de pila, y Cripta es el nombre clave de un grupo. Cripta es también una marca, un logotipo, un apellido compartido por todos los miembros de ese colectivo: una especie de alias surgido en las calles, que se mantiene en São Paulo y en círculos sociales específicos, regido por sus propios códigos de conducta y que opera al margen de la sociedad convencional. Djan usa Cripta como su nombre porque es imposible separarlo del movimiento social paulista conocido como pixação. Su trabajo en las calles, moldeado por principios que se formaron hace casi treinta años y que se han perfeccionado hasta el día de hoy, fue la verdadera escuela de Djan. Ante la falta de una estructura social inclusiva y sin el capital económico ni cultural necesario para superar su condición social, Djan decidió, hace más de veinte años, unirse a una organización social marginal como forma de mitigar la violencia simbólica que sufrió durante su infancia y adolescencia.
Con una personalidad singular y un profundo conocimiento práctico y teórico del grafiti, Djan se convirtió en líder dentro de los grupos a los que se unió y ahora es una de las figuras principales responsables de legitimar esta cultura que se sitúa entre un fenómeno social y estético. Su incursión en espacios nunca antes explorados por los grafiteros lo elevó al papel de portavoz y mediador entre el mundo del grafiti y la sociedad en general. Este proceso no siempre ha sido pacífico, ya que implica adentrarse en espacios culturales de la sociedad dominante, lugares que le fueron negados desde la infancia tanto por el Estado como por la sociedad en su conjunto.
Back to blog